Los piojos y Weigl, héroes durante la 2ª Guerra Mundial (10)

Comments (6) Published by ConanDoyle on Octubre 27, 2009 at 06:42 AM in Curiosidades,Física y Química,Historia,Matemáticas,PICP

Desde pequeños, nos enseñan que los piojos son seres crueles y atroces, sanguinarios, chupópteros, causantes de picores profundos e incesantes, reyes de la invasión craneal,… Pero, ¿y si esos insectos, que tantos sollozos causan en niños, fuesen útiles? ¿Y si gracias a ellos se hubiesen salvado miles de vidas?

Todo empieza poco antes de la 2ª Guerra Mundial, cuando el biólogo Rudolf Weigl estaba intentando desarrollar una vacuna efectiva contra el tifus que por aquel entonces mataba a miles de personas y se estaba extendiendo por Europa occidental.
Además, en los ejércitos, causaba estragos por la falta de higiene en campamentos. En algunas ocasiones, incluso más que los propios enemigos. Se dice que las causas de la caída de Napoleón en Rusia fueron el frío y el tifus.

Weigl sabía que los piojos eran unos de los medios de propagación, bueno, mejor dicho sus heces (la picadura era inofensiva, pero al rascarse, los excrementos se extendían por la herida y se contraía la enfermedad), así que necesitaba una gran cantidad de ellos, y que además estuviesen contagiados. Como el dejar que picasen a alguien era algo muy peligroso y poco práctico, ideó un sistema por el cual introducía la bacteria por el recto de estos parásitos con agujas tan finas como un capilar y muy buen pulso. Una vez logrado el contagio, sólo quedaba pendiente el tema de la alimentación.

Estos piojos, cepa especial creada por el biólogo polaco llamada Pediculus vestimenti, necesitaban sangre humana para sobrevivir, por ello inventó un método que consistía en unas pequeñas cajas de madera, selladas con parafina para evitar que los insectos escapasen. La cara que estaría en contacto con la piel, contaba con una malla finísima que permitía a los piojos sacar la cabeza para nutrirse. Cada caja contaba con entre 400 y 800 larvas.
Cuando tocaba alimentarlos, Weigl unía varias de estas cajas con una correa y las ataba a sus alimentadores. Estas personas tenían una dieta especial, posibilidades de arresto inferiores y una identificación bien visible. Normalmente, los hombres se las ponían en las pantorrillas y las mujeres en los muslos, estas últimas para ocultar las marcas bajo la falda. La actividad duraba unos 45 minutos al día, pero si por error, se excedían en el tiempo, los piojos llegaban a estallar. Después, las heridas se desinfectaban con alcohol y cloruro de mercurio por seguridad.

La vacuna conseguida fue un éxito y se estaban evitando muchas muertes. Pero, en 1941, los nazis llegaron a Lwów, donde se encontraba el Instituto Weigl y la Universidad Jan Kazimierz, con lo que el desarrollo de la investigación corría peligro por ser Weigl polaco y muchos profesores judíos.
Entonces, al biólogo se le ocurrió contratar de alimentadores a tantos profesores como fuese posible, para salvarlos del ejército y de la Gestapo gracias a que el primero necesitase vacunas, y la segunda se mantuviese distanciada por miedo al contagio.
Como el empleo no sobrepasaba la hora, el resto del día, los profesores, muchos de estos pertenecientes al famoso Cuaderno Escocés , seguían con sus respectivas investigaciones o daban clases clandestinas, forjando así una resistencia intelectual. Uno de ellos fue el célebre matemático Stefan Banach, creador de la paradoja de Banach-Tarski
Además, aprovechando su condición de intocables, se enviaron numerosos cargamentos ilegales de vacunas a Varsovia y refugios judíos.

Así que se podría decir que, gracias a Weigl y sus piojos, se hizo frente a los nazis, muchos profesores pudieron seguir sus investigaciones para que hoy podamos disfrutarlas y, lo más importante, se salvaron miles de vidas.

**Para más información, pinchad sobre las imágenes**

Trust scc

Comments (0) Published by ReyVindiko on Octubre 06, 2008 at 07:24 PM in Curiosidades,Física y Química

    Por si alguno no se enteró o aún le quedan dudas (es difícil creer lo que no entendemos), os dejo un vídeo de uno de esos proyectos que no sirven para gran cosa, sólo para superarse a uno mismo, que ya es bastante.

   La película muestra el momento en el que el hombre superó por primera vez la barrera del sonido dentro de un coche- si el invento puede llamarse así-, sonido claramente perceptible a los pocos segundos, de ahí la alegría de los técnicos.

   Para el que le gusten los datos, el cacharrito gastaba unos 18 litros por SEGUNDO y se arrastraba a más de 1000 kilómetros por hora, o sea no es rentable para llegar fardando a la explanada del colegio.

   A falta de Talete y para el que quiera comprender el fenómeno físico, os dejo un enlace pinchando sobre la foto del caza en el momento de superar la ruidosa barrera.

[youtube]http://es.youtube.com/watch?v=-mgO1M3gyfI&eurl[/youtube]

Líquido no newtoniano

Comments (11) Published by ReyVindiko on Abril 09, 2008 at 08:04 PM in Curiosidades,Física y Química

Puesto que Don Francisco Paz también es missing, os dejo aquí una curiosidad de la física sobre los líquidos que cambian su viscosidad al aplicárseles una fuerza.

Y no, Jesucristo no se valió de estos trucos.

Mira lejos y contemplarás el pasado (y II)

Comments (3) Published by talete on Febrero 16, 2008 at 12:13 AM in Física y Química

Éste fue el primer mensaje de Einstein, que eliminó así el viejo concepto de un éter sutilísimo que haría para la luz el papel del aire para el sonido. La segunda propiedad de la luz es aún más interesante. Su velocidad de propagación es independiente del estado de movimiento de la fuente.

¿Por qué ésto es interesante para nuestra historia? La razón es que gracias a esta propiedad el espaciotiempo que obtenemos hilvanando estratos de espacio con rayos de luz será el mismo para observadores distintos, aunque éstos se estén moviendo unos con respecto de otros. Si pensamos en dos acontecimientos, por ejemplo el acto en el que miramos a fulanito y el acto consistente en que fulanito golpea al balón, y ambos acontecimientos están conectados por el rayo de luz que partiendo de fulanito llega a nuestro ojo, esta conexión es una propiedad objetiva en la que todos los observadores estarán de acuerdo, todos ellos verían, si tal fuera el caso, cómo el rayo de luz parte del balón y alcanza sus retinas. El espacio-tiempo se ha vuelto así un concepto objetivo y las propiedades de la luz, su geometría.

Aunque parezca lo contrario, el cambio de punto de vista al que nos lleva esta reflexión no es en absoluto banal. Un problema inmediato es, por ejemplo, el de definir simultaneidad. Si todo lo que vemos distante de nosotros está ya en un pasado más o menos inmediato, entonces ¿cómo podríamos definir de una manera práctica simultaneidad? quizá la manera más simple es diciendo que dos actos son simultáneos si las correspondientes lecturas en dos relojes son la misma. Si fulanito mira la hora en la que pega la patada al balón y menganito la mira también al aparcar el coche en el garaje y si en ambos casos es la misma hora diremos que ambos actos fueron simultáneos. Pero para que esto tenga sentido es necesario sincronizar los relojes. Supongamos que veo que en un reloj distante son las 5.15 h y que conozco la distancia al reloj que estoy mirando: para sincronizar el mío deberé poner no las 5.15 h que estoy viendo sino un poquito más, justamente el lapso de tiempo que tarda la luz en llegarme desde el reloj que estoy mirando. Ahora los relojes están sincronizados y me servirán para definir simultaneidad. Supongamos sin embargo, que ahora voy en coche y que intento sincronizar mi reloj de la misma manera. Cuando el rayo de luz me llega habrá recorrido más espacio si, por ejemplo, me estoy alejando del reloj que uso para poner en hora el mío. En suma, mi concepto de simultaneidad, cuando me muevo, será distinto del que tendría al estar parado. La simultaneidad ya no es parte de la geometría sino de la perspectiva, como lo es la forma ovalada con la que se nos presenta una moneda redonda cuando la miramos de perfil.

Estamos llegando al final de nuestra excursión, pero nos queda quizás la mayor sorpresa. Una vez contamos con esta red de estratos de espacio hilvanados, como en una tela de araña por rayos de luz, la geometria de este espacio-tiempo, de esta tela de araña, vendrá determinada por cómo los rayos de luz se curven. ¿Pero es que se curvan?, os preguntaréis. Pues sí, la luz es energía, por eso nos tostamos al sol en verano, y como todos hemos visto en alguna que otra camiseta, E = mc2, es decir, energía es igual a masa, y también todos sabemos, o al menos deberíamos, que las masas se atraen gravitatoriamente como la Tierra y el Sol. De todo ello se sigue que la materia curva los rayos de luz, y por tanto, curva nuestra tela de araña, nuestro espacio-tiempo. A veces la materia puede curvar tanto los rayos de luz, que acaben cerrándose sobre si mismos. Cuando esto ocurre decimos que se ha formado un agujero negro, su superficie es una pista cerrada donde la luz corre como un ciclista en un velódromo.

Una vieja metáfora clásica nos habla de la música de las esferas celestes. Cuando se aleja el tren de la estación oímos el sonido del silbato arrastrase y alargarse paulatinamente. Sabemos que el tren se marcha. Cuando la luz nos llega de alguna estrella que se aleja también se arrastra volviéndose más roja; este mapa de colores es la música del espacio-tiempo, el eco del pasado, pero ahora la sección de instrumentos no es de viento sino de luz.

Mira lejos y contemplarás el pasado(I)

Comments (3) Published by talete on Febrero 13, 2008 at 09:47 PM in Física y Química

Si vamos a un estadio de fútbol y miramos lo que pasa en el terreno de juego, tendremos la tendencia a describir lo que vemos diciendo cosas del estilo “fulanito golpea el balón y ha entrado en la porteria”. Esta manera de hablar es imprecisa. Lo que nosotros vemos depende de que un rayo de luz llegue desde la porteria donde está entrando el balón hasta nuestros ojos. Este rayo de luz necesita un cierto tiempo en llegar, ciertamente muy pequeño dado que la luz se mueve a 300000 Kilómetros por segundo y suponiendo que el terreno de juego está a unos 50 metros de donde estamos. Cuando tomemos en cuenta este tiempo, nos daremos cuenta de que lo que deberíamos haber dicho es que hace unos milisegundos el balón entró en la portería. En otras palabras, lo que nosotros vemos desde nuestra posición en la grada no es lo que ocurre ahora en el terreno de juego, sino lo que ocurrió en el pasado inmediato, hace tan sólo unos milisegundos. Si ahora miramos más lejos, lo que veremos será lo que ocurrió hace quizás un segundo. Si por ejemplo miramos al Sol, poniéndonos desde luego unas gafas apropiadas, veremos lo que pasó hace 8 minutos. En resumen, cuanto más lejos miramos, más nos adentramos en el pasado. Lo que percibimos, lo que entendemos por mundo a nuestro alrededor, es un conjunto de estratos de espacio en diferentes tiempos del pasado. Este conjunto de estratos están hilvanados por rayos de luz, que dan lugar a un todo coherente que es lo que llamamos espacio-tiempo.

Hagamos una modificación de la historia anterior. Supongamos que cerramos los ojos y que intentamos escudriñar lo que pasa en nuestro alrededor mediante sonidos. La historia es más o menos la misma. Al oir como fulanito cierra la puerta del coche en la acera de enfrente no oímos lo que está haciendo fulanito ahora sino lo que hizo hace unos milisegundos, esta vez lo que necesita la señal acústica para llegar a nuestros oídos. En las tormentas estamos muy acostumbrados a oir el pasado, cuando nos llega el sonido del trueno después del rayo. Repitiendo el argumento anterior definiríamos un espacio-tiempo acústico hilvanando trozos del pasado mediante señales de sonido. Lo primero que aprendemos de estas dos historias es que lo que llamemos espacio-tiempo es inseparable del tipo de señales que usemos para escuchar lo distante.

Pero ¿por qué la luz y no el sonido u otro tipo de señal? Al responder a esta pregunta llegamos al corazón de la teoría de Einstein. Al contrario que el sonido, que necesita de un medio donde propagarse, la luz se propaga en el vacío. El espacio-tiempo acústico que habíamos diseñado hace un momento está lleno de algo, aire o similar, pero el espacio-tiempo que obtenemos hilvanando con luz está vacío, es sólo espacio y tiempo y nada más…